La importación paralela de medicamentos es una práctica legal y completamente regulada, dentro de la Unión Europea y de España, que aprovecha las diferencias de precios entre países, para hacer más accesible y estable el suministro de medicamentos, bajo estrictos controles de calidad y seguridad.
Consiste en comprar un medicamento en un país de la Unión Europea, a un precio más bajo e importarlo a otros países, mejorando el precio de venta en el país de destino. Esto crea una competencia de precios que beneficia a todos los actores del mercado.
El producto original se reenvasa y reetiqueta para cumplir con la normativa local del país de importación.
Al ser exactamente el medicamento original, se garantiza la misma calidad y seguridad que el fármaco de referencia, liberando recursos económicos y garantizando la seguridad del paciente.
Las importaciones paralelas son la única forma de competencia en precios durante la vigencia de las patentes. Ofrece a los europeos medicamentos originales a precios más bajos, generando ahorros significativos de entre 5 y 7 mil millones de euros cada año para los sistemas públicos de salud, farmacias y pacientes.
La normativa europea permite la importación paralela de medicamentos, basándose en el principio de libre circulación de mercancías, siempre que el producto esté autorizado en el país de origen, y aprobado en el país de destino, protegiendo la seguridad del paciente. Estos productos cumplen las mismas normativas que los fabricantes originales y son inspeccionados regularmente por las autoridades nacionales. En España, esto se regula por el Real Decreto 1785/2000 y el Real Decreto 11/2005, de 14 de enero. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) asigna un Código Nacional para garantizar la calidad e idoneidad del medicamento.